¿Sabemos conservar los alimentos en el frigorífico?

FrigoríficoPuede parecer una obviedad pero ¿Sabemos conservar los alimentos en el frigorífico? Yo reconozco que no siempre lo hago bien.

A la hora de llenar nuestra nevera es muy importante tener en cuenta las normas básicas de manipulación y almacenamiento de los alimentos, ya que un trato inadecuado de los mismos puede ser motivo de toxicidad alimentaria.

Algo tan elemental como ir colocando los productos nuevos al fondo nos puede evitar algún disgustillo gástrico y, sobre todo, desperdiciar comida.

Conviene pues seguir unos consejos básicos.

La carne y el pescado frescos son los alimentos más perecederos, por lo que deben colocarse en los estantes más cercanos al congelador o en la zona que el frigorífico nos indique como más fría. Guárdalos en recipientes cerrados con una rejilla en la base.

El pescado fresco y limpio mantiene todas sus propiedades en la nevera durante 24 horas, mientras que la carne puede conservarse en prefecto estado hasta cuatro días dependiendo del corte de la pieza.

Coloca los embutidos, la leche y los derivados lácteos en los estantes centrales y superiores.

Guarda los embutidos en recipientes cerrados o envuélvalos en papel de aluminio o plástico transparente.

Conserva la leche aislada y en un recipiente cerrado porque, una vez abierta, absorbe fácilmente los olores que desprenden otros alimentos.

Si el queso está empezado, envuélvelo con film transparente para evitar la proliferación de hongos. Utiliza un recipiente para cada tipo de queso.

Las frutas y verduras frescas pueden estropearse a temperaturas muy bajas. Consérvalas en los cajones del frigorífico, donde la temperatura no es tan baja. Conviene lavarlas con agua abundante y eliminar los restos no comestibles antes de guardarlas.

Los huevos, excepto en verano y cuando el calor favorece la proliferación de microorganismos, pueden conservarse a temperatura ambiente, aunque el frío aumenta su vida útil. Guárdalos con la punta hacia abajo para evitar el deterioro de su estructura interna y garantizar su conservación. Desecha los que tengan la cáscara rota o agrietada.

Controla la temperatura. La nevera tiene que estar a 5ºC y el congelador a una temperatura de -18ºC. En verano es aconsejable bajar un par de grados el frigorífico.

A algunos alimentos no les sienta bien la refrigeración como el tomate, aguacate, piña y plátano. Y nunca hay que meter en la nevera patatas, cebollas y ajos.

Sí deben refrigerarse siempre las fresas, las cerezas, las uvas, las ciruelas, las hortalizas de raíz (rábanos, zanahorias, nabos, remolachas…) y los higos. También todas las verduras verdes como la lechuga (que se conserva muy bien si está envuelta en un paño húmedo), el brócoli, las judías verdes, las espinacas…

La nevera no debe estar demasiado llena para que circule bien el aire. Por el contrario, el congelador cuanto más lleno mejor, pues así usará menos energía y la temperatura será más baja.

Deja que se enfríe la comida cocinada antes de ponerla en el refrigerador para que no haga subir la temperatura.

Bola extra: Un platito con bicarbonato en la nevera evita que se mezclen los olores.

¿Conoces algún truco o técnica de refrigerado?
¿Cómo guardas las cosas en tu nevera?
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