Elegir la bombilla más adecuada para una iluminación eficiente

Bombilla de bajo consumoLa bombilla incandescente nos ha acompañado desde que Joseph Swan la inventara en 1878 hasta que dejaron de fabricarse en 2012. Si se ven en las tiendas es porque aún queda stock de ellas, pero actualmente todas las bombillas que se fabrican en la Unión Europea son de bajo consumo. Éstas ofrecen mejor rendimiento y se recomiendan, además, por su mayor calidad y por su intensidad lumínica.

Hay tres tipos de bombillas de bajo consumo: las LED, las halógenas eco y las fluocompactas. Todas ellas nos permiten iluminar de forma mucho más eficiente y económica, a la vez que respetaremos el medio ambiente.

A la hora de iluminar tu casa es muy importante saber qué bombillas son las más convenientes. Cuando vayas a elegirlas, hay que tener en cuenta diversos factores como la vida útil (horas de duración de la bombilla), la eficiencia (vatios que consume), los ciclos de cada tipo de bombilla (cantidad de veces que se puede apagar y encender sin mermar su rendimiento), la luz que emite (cálida o fría), su intensidad y la situación de la fuente de luz para elegir la que mejor se adapte a tus necesidades y que te permita un ahorro extra para el bolsillo.

 Cada tipo de bombilla tiene unas características a la hora de iluminar un determinado espacio. Las bombillas de tecnología LED son las más eficientes (ofrecen mayor vida útil y menor consumo), además de reducir las emisiones de CO2 y de no contener mercurio ni tungsteno.

Pasar de las bombillas tradicionales a la tecnología LED en una casa puede suponer un ahorro en la factura de la luz de hasta el 80%.

Tipos de bombillas de bajo consumo 

LED: Son las más eficientes. Tienen una vida útil de hasta 50.000 horas (más de 30 años si las encendemos 4 horas al día) y consumen hasta un 80% menos en comparación con una bombilla incandescente tradicional. No generan calor, reproducen muy bien los colores y soportan gran cantidad de ciclos (veces que se enciende y apaga la luz). Recomendadas para toda la casa. Ideales para continuos encendidos y apgados. Pueden ser lentas, rápidas o muy rápidas.

Fluocompactas de bajo consumo: Tienen una vida útil de entre 6.000 y 10.000 horas y consumen hasta un 80% menos que las tradicionales. Las bombillas de bajo consumo no están indicadas para lugares de uso frecuente pero breve como zonas de paso o baños, ya que los encendidos y apagados constantes reducen su vida útil, y tardan unos segundos en alcanzar a su máxima potencia.

Los tubos fluorescentes tienen similar funcionamiento que las fluocompactas pero difieren en la forma y el casquillo. Este tipo de luminaria con tubos fluorescentes abarca grandes espacios que tienen que ser iluminados con un menor consumo como por ejemplo en cocinas, garajes, oficinas, etc.

 Halógenas eco: Dan una luz muy natural de encendido instantáneo. Emiten calor y su vida útil es de unas 2.000 horas. Consumen un 30% menos que las incandescentes.

Características de las bombillas

Características a tener en cuenta a la hora de elegir la iluminación más eficiente

1. CASQUILLO: Hay diferentes tipos. Tenemos que saber el casquillo de nuestra lámpara para elegir la bombilla. La letra indica el tipo de rosca, mientras que los números muestran el diámetro. Los más comunes son el E27 (gordo), E14 (fino) y los GU10 y GU5.3 (para focos empotrables con y sin transformador, respectivamente).

Tipos de bombillas según casquillo

Tipos de bombillas según casquillo

2. TONO DE LUZ: Puede ser amarilla (cálida) o blanca (fría). El tipo de luz se expresa en grados Kelvin (K). a. La amarilla o cálida ofrece una luz de ambiente recomendada para salas de estar, dormitorios, recibidores y comedores. Las bombillas halógenas siempre dan una luz amarilla. De 2.700 a 3.500 grados K. b. La blanca o fría se aconseja para lugares que necesiten mucha luz como garajes, trasteros y oficinas. De 5.000 a 6.500 grados K. La luz blanca neutra que se sitúa en torno a los 4.000 grados K es la indicada para cocinas y baños.

 3. FORMA: La forma aporta el toque estético y varía en función de la lámpara donde se coloque la bombilla y el estilo que se quiera impregnar. Las más habituales son las redondas, de vela, en espiral o de globo.
Tipos de bombilla según la forma

Tipos de bombilla según la forma

4. POTENCIA LUMÍNICA: Es la cantidad de luz que emite una bombilla y se expresa en lúmenes (lm). A mayor cantidad de lúmenes, más intensidad de luz. Tendremos en cuenta la potencia que necesitamos en función del número de fuentes de luz en la misma estancia.

 5. CONSUMO: Se mide en vatios (W). A menos vatios, mayor ahorro en la factura.
Eficiencia de las bombillas

Eficiencia de las bombillas

6. DURABILIDAD: Es el número de horas de emisión de luz que tiene una bombilla. La que tiene mayor vida útil es la bombilla LED (de 15.000 a 50.000 horas), seguidas de las fluocompactas (de 10.000 a 20.000 horas) y las halógenas (de 2.000 a 5.000 horas).

 7. RAPIDEZ DE ENCENDIDO: Es el tiempo que tarda una bombilla en alcanzar su máximo rendimiento (en encenderse completamente). Las halógenas y led se encienden instantáneamente; las fluocompactas tardan de 20 hasta 60 segundos.
8. CANTIDAD DE CICLOS: Es la cantidad de veces que se puede apagar y encender una bombilla. La tecnología LED resiste mejor los encendidos y apagados sin reducir su rendimiento.
9. ÁNGULO DE APERTURA: El haz de luz de la bombilla. A menor ángulo, más focalizada estará la luz en un punto concreto. Por ejemplo, 40 grados bastarían para enfocar una vitrina, un cuadro o cualquier objeto. Para iluminar habitaciones completas se aconseja un ángulo de 120 grados de apertura. Por ejemplo: los focos empotrables llevan una bombilla halógena de 36 grados.

Consejos y recomendaciones para una iluminación eficiente 

Iluminar según la necesidad 

Es importante tener en cuenta que la luminosidad no se mide en vatios sino en lúmenes. Por lo tanto una bombilla con muchos vatios implica un gran consumo pero no necesariamente una excelente luz. No todos los tipos de bombillas consumen los mismos vatios (W) para emitir la misma intensidad de luz. Una incandescente necesita 40 W para obtener unos 400 lúmenes, mientras que una LED solo consumirá 8 W. En el caso de una zona de lectura necesitaremos una iluminación de 500 lúmenes/m2. Para otras estancias como la cocina o la zona de trabajo es suficiente con 300 lúmenes/m2 y en el caso de las zonas en las que pasemos poco tiempo como el baño o el pasillo solo necesitamos 150.

 Recomendaciones para tus lámparas 

Un consejo básico es que las lámparas que vayas a utilizar lleven incluido un regulador de intensidad. Podrás adaptar la luminosidad a tus necesidades ya que no siempre requerirás que estén al máximo de potencia.

Otra recomendación, que no por obvia es menos importante, es mantener limpias las lámparas. Muchas veces creeremos que no tienen la suficiente potencia cuando simplemente están sucias. La suciedad puede disminuir la iluminación hasta en un 25%.

 En los hogares tenemos una media de 23 bombillas repartidas por toda la casa por lo tanto es importante optimizar su uso. Una forma de hacerlo es evitando las lámparas con muchas bombillas ya que, proporcionalmente, consumen mucha más energía que las lámparas con una sola.
La iluminación artificial representa el 4,1% del consumo energético del hogar así que es importante buscar otras opciones para conseguir luz. Sobre todo para las zonas más oscuras como baños, pasillos o escaleras donde no suele haber ventanas.

Existe una alternativa poco extendida, conocida como tubos solares, que introducen la luz natural del exterior en cada estancia. Requiere una intervención en la vivienda pero la instalación no es complicada ya que no supone cambios estructurales.

En resumen: En la elección ten en cuenta el casquillo, los lúmenes (potencia), la tecnología, la forma y el tono (que se mide en grados Kelvin).

Una lámpara halógena siempre gastará mucha menos energía que una incandescente clásica, pero todavía se ahorrará más con fluorescentes.

En principio, un tubo recto fluorescente resulta más eficiente que otro retorcido de una bombilla compacta de bajo consumo, pero la diferencia es poca y no siempre será así, dependerá también de la calidad de cada lámpara.

Un LED gasta ya menos que una lámpara halógena, pero todavía está más o menos a la par que los fluorescentes. A esto hay que sumar los condicionantes del espacio a iluminar y las preferencias personales.

Sustituir las bombillas viejas nos permitirá ahorrar energía en iluminación, pero también debemos tener en cuenta otros factores como la elección de las lámparas o la distribución de algunos elementos de nuestra casa.

En mi casa uso las de tipo halógena eco y la verdad es que van muy bien. Alguna funde con cierta regularidad, como las que tengo sobre la encimera de la cocina, pero es que las bombillas sufren mucho con el encendido y apagado continuo.

Y tú, ¿Qué tipo de iluminación usas?
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