70 años de horno de microondas

Hombre con horno microondas

Se cumplen 70 años de la aparición de un aparato, que junto con la televisión, el teléfono móvil e Internet, forma parte de la vida de una gran mayoría de nosotros: El horno de microondas.

¿Y es que a quién se le ocurre a estas alturas emplear unos quince minutos y un cazo en calentar un vaso de leche cuando puede hacerse en treinta segundos y sin ensuciar?

El horno microondas cambió la forma de entender la cocina, facilitando el acceso a una alimentación sana a millones de individuos con falta de pericia o por escasez de paciencia. Porque una cocina equipada adecuadamente sólo necesita dos aparatos: un congelador y un microondas. Y si estos se complementan con una madre, vecino/a o cualquier otro ser que prepare ricas viandas, conveniente envasadas en una fiambrera de plástico apta para congelador y microondas … pues ya es el no va más.

Pero ¿Cómo surgió este maravillo invento?

De igual forma que todos las grandes cosas que hacen avanzar a la humanidad, por casualidad. Un buen día de 1946 el doctor Percy Spencer se quedó sin almuerzo al derretirse la barra de chocolate que llevaba a tal efecto.

Por aquel entonces se encontraba trabajando en un nuevo tipo de radar con un tubo de vacío llamado magnetrón, que emite microondas coherentes. El doctor Spencer llegó a la conclusión de que las microondas no eran más que un tipo especial y enfocado de ondas de radio que, al concentrarlas de cierta manera hacia un objeto, era posible elevar su temperatura de manera rápida y eficaz.

Para corroborar su teoría colocó un puñado de granos de maíz junto al magnetrón, obteniendo palomitas en unos segundos. Posteriormente puso un huevo en un recipiente metálico con un orificio el cual irradio con el magnetrón. En cuestión de minutos el huevo estalló; ese fue el primer prototipo del horno de microondas.

 

Primer horno de microondas

Primer horno de microondas

A finales de 1946 la empresa para la que trabajaba Percy Spencer como ingeniero, la Raytheon Company, solicitó una patente para emplear las microondas en el cocimiento de los alimentos.

En 1947 fue instalado un primer prototipo en un restaurante de Boston para realizar pruebas; esta versión primitiva era enorme y debía ser enfriado con agua por lo que era necesario instalar todo un sistema de tuberías sólo para el horno.

El primer microondas comercial, denominado RadaRange se fabricó en 1954. Medía casi dos metros y pesaba casi 80 kilos. Debido a su coste y requerimientos de instalación sólo estaba al alcance de restaurantes, hoteles o industrias.

Horno de microondas RadaRange de 1955

Horno de microondas RadaRange de 1955

A principios de los los años 70 del siglo pasado, comenzó a fabricarse una versión reducida y para 1975 ya había más de un millón de ellos en el mercado, sobre todo en Japón, donde el 17% de los hogares cocinaban con horno de microondas.

En otros lugares, como EEUU y Europa, no se popularizó hasta los años 80, cuando su comercialización masiva, su adaptación en tamaño a las casas y su precio más económico contribuyeron a que en 1986 un 60% de las cocinas tuvieran uno instalado, superando en ventas a las cocinas de gas. Su implantación en España, debido a la poca tradición que había de comer alimentos congelados, no se produjo hasta los años 90.




Otras industrias encontraron conveniente las diversas aplicaciones del calentamiento por microondas. Se emplearon para secar corcho, cerámica, papel, cuero, tabaco, fibras textiles, lápices, flores, libros húmedos y cabezas de cerillas. También se emplearon las microondas en el proceso de curado de materiales sintéticos como nylon, hule y uretano.

El horno de microondas se transformó en una necesidad para el mercado comercial y las posibilidades parecían interminables. Las opciones y particularidades, como la adición de calor de convección, horneado con sensor, etc., satisfacen las necesidades de casi cualquier aplicación en el horneado, cocinado o secado.

Horno de microondas moderno

Horno de microondas moderno

Ahora, la magia de hornear con microondas se ha extendido por el mundo convirtiéndose en un fenómeno global, aunque esta tecnología no ha estado exenta de polémicas y rumores acerca de si las microondas son dañinas para las personas. De hecho el uso y construcción de estos aparatos están limitados por leyes. No puede, por ejemplo, emitir más de 50 vatios por centímetro cuadrado, lo que está muy por debajo del límite que puede considerarse como dañino para la salud del ser humano. La puerta frontal no deja escapar las microondas ya que los hornos tienen la puerta unida a una malla metálica con pequeños agujeros, espaciados a menos de 12 centímetros para que éstas no puedan filtrarse.

Nadie muere de “envenenamiento” por las radiaciones, ni queda ciego, estéril o impotente debido al uso de hornos de microondas. El alimento cocinado en este tipo de horno no se convierte en “radioactivo”. Ni la energía de las microondas permanece en la cavidad o el alimento después de que el horno de microondas se apaga.

Sin embargo, sí es obligatorio tomar las siguientes medidas de seguridad:

Al intentar realizar una reparación deben respetarse las medidas de seguridad, ya que existe riesgo grave de electrocución, incluso habiendo desconectado el aparato de la red eléctrica, por la presencia de un condensador de gran capacidad.

¿Usas el microondas para cocinar?
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